Motivadores y Frustradores. El modelo de Herzberg

A principios de los años 60 un investigador estadounidense llamado Herzberg propuso un modelo que clasifica los factores que nos hacen felices e infelices en el trabajo en dos grandes categorías: motivadores y frustradores. Este modelo ha sido validado empíricamente muchas de veces y aún hoy se enseña en escuelas de negocios.

Por un lado tenemos los Motivadores. Los motivadores son aquellos factores que, si los experimentamos en nuestro trabajo, nos ayudan a ser felices en él. Nos ayudan a pasar de un estado emocional neutro a uno positivo. Los motivadores son distintos para cada persona. A continuación tienes algunos ejemplos de motivadores frecuentes:

-       Aprender y desarrollarse

-       Usar fortalezas y talentos naturales

-       Asumir nuevos retos

-       Recibir reconocimiento por el trabajo bien hecho

-       Tener capacidad de decisión y autonomía sobre el propio trabajo.

-       Sentirse útil, ver sentido al trabajo que uno hace

 

Por otro lado tenemos los frustradores (Herzberg los llama en su modelo “factores de higiene”). El experimentar estos frustradores va a afectar negativamente a nuestra felicidad laboral, pero el no sufrirlos no la va a afectar positivamente tampoco. Si los frustradores aparecen nos pueden llevar de un estado neutro a uno negativo, pero el que desaparezcan no nos hará pasar del estado neutro a uno positivo. Los frustradores dependen de cada persona y situación particular. Aquí tienes algunos ejemplos de categorías de frustradores típicos…

 

-       Conflictos con otras personas en el trabajo

-       Malos jefes

-       Sobrecarga de trabajo,

-       Estrés

-       Sueldos injustos o miserables

-       Condiciones físicas de trabajo (ruido, luz, temperatura) desagradables

Muchos trabajadores de grandes empresas estables o empleados públicos son ejemplos de personas que no experimentan grandes frustradores en sus trabajos (no tienen conflictos personales, tienen un buen sueldo, tienen horarios de trabajo razonables, no están estresados…), pero tampoco tienen fuertes motivadores. Están contentos,satisfechos, pero su trabajo no les hace experimentar especialmente emociones positivas (felicidad laboral)..

Muchas personas piensan que serán felices en sus trabajo cuando tengan un aumento de sueldo, o dejen de salir a las tantas de la oficina. Desde luego que eliminar estas cosas va a reducir la frecuencia e intensidad de las emociones negativas que experimentan en el trabajo. En el mejor de los casos les conducirá a un estado tranquilo y neutro, pero no a un estado emocional positivo de felicidad laboral.

Como ya hemos dicho en algún post anterior, la felicidad en el trabajo depende ciertamente del trabajo y también depende en igual o mayor medida de uno mismo. Aunque no siempre podemos cambiar de trabajo fácilmente, siempre está a nuestro alcance tomar conciencia de qué es lo que nos motiva y qué es lo que nos frustra y a continuación pasar a la acción para potenciar por lo menos un motivador y mitigar por lo menos un frustrador.

  1. ¿Qué es lo que me motiva en mi trabajo?
  2. ¿Qué es lo que me frustra en mi trabajo?
  3. Escoge una acción (importante, sólo UNA) para potenciar un motivador y compromete a llevarla a cabo durante la próxima semana.
  4. Escoge una acción (importante, sólo UNA) para mitigar un frustrador y comprometete a llevarla a cabo durante la próxima semana.
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