Enfocarse en el proceso, no en el objetivo

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Todos perseguimos objetivos en nuestro trabajo y en nuestra vida personal que son importantes para nosotros. A menudo nos obsesionamos con llegar a nuestro objetivo y nos olvidamos de la importancia de disfrutar del viaje. De hecho, muchos de nosotros funcionamos con el siguiente esquema mental: “He alcanzado mi objetivo. Tengo éxito. Soy feliz”. “No he alcanzado mi objetivo. He fracasado. Soy infeliz”.

Es cierto que el alcanzar objetivos nos hace felices durante un tiempo, pero este tiempo es limitado y siempre acabamos acostumbrándonos a nuestras nuevas circunstancias y volviendo a un nuestro nivel de felicidad de referencia. Este nivel de referencia es genético y es distinto para cada persona. Cuando los cambios en nuestras vidas desaparecen tendemos a volver a él.

Los objetivos son necesarios porque nos dan una dirección y un propósito. En el mundo laboral son vitales para el funcionamiento de las empresas y organizaciones. Sin embargo, es muy importante no olvidarse del proceso, del viaje hacia nuestro objetivo. Cuando nos enfocamos en el proceso y ponemos toda nuestra energía y atención en él, cuando nos enfocamos en cada pequeños paso o tarea que tenemos que llevar a cabo en el camino hacia nuestro objetivo ocurren dos cosas:

Primero, disfrutamos más de la tarea. Cualquier tarea a la que prestamos más atención, cualquier tarea en la que ponemos interés, se vuelve naturalmente más interesante y más fácil de disfrutar. Una buena analogía es el visitar una ciudad. Aunque el objetivo que nos fijamos para el día es el de ver determinados monumentos, museos y calles, un ingrediente importante para disfrutar la visita son cosas como el pararse a hacer una foto, conversar con un comerciante o degustar una bebida mientras vamos de un sitio a otro…

Segundo, cuando estamos enfocados en el proceso y nos comprometemos plenamente con cada pequeño paso  día tras días la probabilidad de que alcancemos nuestro objetivo es, paradójicamente, mayor que si estamos enfocados en el objetivo final. Por ejemplo, supongamos que tenemos como objetivo el aumentar nuestras ventas a final de año un 10%. Es más probable que alcancemos nuestro objetivo si nos centramos en el objetivo diario de pase lo que pase hacer 5 llamadas diarias a clientes potenciales que si simplemente nos decimos: ”al final de este año TENGO que aumentar un 10% las ventas, al final de este año TENGO que aumentar un 10% las ventas”, pero no hay un compromiso con una acción concreta como la de coger el teléfono día sí, día también.

En el mundo del trabajo los objetivos son importantes. En ocasiones nuestro puesto de trabajo puede depender de si alcanzamos o no nuestro objetivo. Enfocarse en el proceso no quiere decir ignorar los objetivos. Quiere decir centrarse en lo que tenemos entre manos ahora, hacer lo que está en nuestra mano en este momento lo mejor posible y dejar de imaginar escenarios catástrofe y generar en nosotros mismos ansiedad y agresividad. Srikumar Rao, autor del libro “Happiness at work”, relata en una entrevista el caso de cómo un director comercial puso en práctica este concepto:

Una de las personas que siguieron mi curso era un ejecutivo de una gran multinacional. Era responsable de una buena parte de las ventas fuera de Norteamérica. Me dijo “Profesor Rao, está muy bien decir que el objetivo no importa, pero yo tengo un objetivo de ventas que cumplir y no voy a alcanzarlo este año, y si voy a mi jefe y le cuento que el objetivo no importa no creo que le haga gracia”. Le dije: “Tienes tus objetivos de ventas que cumplir y lo has hecho lo mejor que has podido para alcanzar estas cifras, y a pesar de todos tus esfuerzos, este año no vas a poder llegar a estos objetivos. ¿Correcto?” y me dijo “Sí”. “O.K. no te estoy diciendo que vayas por ahí diciendo ‘eh, no vamos a alcanzar el objetivo, pero ¿sabéis qué? No importa porque lo que importa es el proceso no el objetivo. Esto no es algo bueno para tu carrera profesional. Esto es algo que sabes internamente, de forma que no haces lo que normalmente harías si no alcanzas tu objetivo, es decir enfadarte, autocompadecerte, gritar a tu equipo…

En vez de eso podemos aceptarlo y decir. O.K, no voy a alcanzar los objetivos de cifras de ventas, y como resultado van a ocurrir cosas, que podrían incluir la pérdida involuntaria de mi puesto. Podría ocurrir. Así que si eso ocurre, y me despiden, lo gestionaré cuando suceda. Pero mientras tanto simplemente me voy a decir: este es mi punto de partida, voy a ver qué puedo hacer desde ahí.”

Fue a su jefe y le dijo “No vamos a alcanzar el objetivo de ventas. No sé a qué distancia nos vamos a quedar del objetivo., pero probablemente será de este orden de magnitud, y ésto es lo que propongo hacer”. Hizo su propuesta, que incluía algunas medidas para limitar los costes, algunas medidas para favorecer los ingresos, y algunos cambios estructurales. ”Hagamos esto y veamos qué pasa”. Las circunstancias eran muy difíciles para el negocio, así que su jefe dijo ”De acuerdo, hazlo así”. Lo que podía haber sido un gran problema se convirtió en pequeño incidente.

¿Cómo hacer concretamente para enfocarte en el proceso en vez de en el objetivo?

1. Comprometerse con objetivos diarios o semanales.

Una manera de enfocarse en el proceso es fijar pequeños objetivos diarios y semanales y comprometerse con ellos. A estos objetivos los llamamos objetivos de proceso.

Por ejemplo, si tu objetivo es terminar un informe para final de mes, te puedes fijar como objetivo diario de proceso escribir todos los días 60 minutos de informe como primera tarea del día.

Si tu objetivo es mejorar tus habilidades de escucha en el trabajo te puedes fijar como objetivo de proceso el nunca interrumpir y escuchar con toda atención en tus interacciones con otras personas en el trabajo durante un mes.

Si tu objetivo es estar más tranquilo y relajado en el trabajo tu objetivo semanal de proceso puede ser el levantarte pronto para ir a correr tres veces por semana antes de ir a trabajar.

2. Medir

El medir el grado de cumplimiento de tus objetivos diarios o te ayuda a mantenerte enfocado en el proceso. Por ejemplo, podemos medir el número de llamadas a clientes potenciales cada día, el número de minutos dedicados a escribir el informe, el número de interacciones del día en las que hemos sido capaces de escuchar con atención sin interrumpir… medir nos ayuda a ser conscientes de cómo de comprometidos estamos con el proceso y de identificar qué tenemos que cambiar en nuestro comportamiento y en nuestra forma de ser para mejorar el parámetro que estamos midiendo (número de llamadas, minutos de escritura de informe).

3. Identificar lo que vas a conseguir durante el proceso.

Una manera de valorar más el proceso y de estar menos apegados a conseguir el objetivo es tomar conciencia de tres cosas que vas a conseguir durante el proceso en el que estás envuelto, alcances o no tu objetivo.

Por ejemplo, si mi objetivo es impartir con éxito un curso de técnicas de ventas, en el proceso voy a tener que mejorar mis habilidades de oratoria, voy a tener que leer y aprender sobre técnicas de venta, y voy a conocer a muchas personas. Incluso en el caso de que el curso no sea un éxito, habré disfrutado y conseguido cosas valiosas en el proceso.

4. Estar presente: Poner toda tu atención en el ahora.

La idea de concentrarse en la acción (proceso) en vez de en el fruto de la acción (objetivo) está presente en muchas tradiciones espirituales orientales. Prestar toda la atención al ahora, al momento presente, es la manera más sencilla y más fácil que tenemos para centrarnos en el proceso. Eckhart Tolle, en su libro “El poder del ahora”, lo explica de la siguiente manera. 

“El cómo es siempre más importante que el qué. Observa si puedes poner mucha más atención a tu manera de hacer que a lo que pretendes conseguir a través de este hacer. Presta toda tu atención a lo que cada instante te ofrece. Esto implica que también aceptes lo que es, porque no puedes dar toda tu atención a algo y al mismo tiempo estar resistiéndote a ese algo.” 

“No te preocupes del fruto de la acción- simplemente pon toda to atención en la acción misma. El fruto vendrá solo. Esta es una profunda enseñanza espiritual. En el Bhagavad Ghita, uno de los textos espirituales más bellos y antiguos que existen, este desapego al fruto de la acción se llama Karma Yoga.” 

“Cuando el huir compulsivamente del ahora cesa, la alegría del ser fluye en todo lo que haces. El momento en el que tu atención se centra en el ahora, sientes una presencia, una quietud, una paz. No dependes del futuro para sentirte realizado o satisfecho – no miras hacia el futuro esperando encontrar allí la salvación. No estás apegado a los resultados.”

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4 Responses to Enfocarse en el proceso, no en el objetivo

  1. Alicia March 14, 2015 at 10:36 pm #

    Muy bueno Luis, muchas gracias por compartirlo. A mi no se me ocurre una forma mejor de ser consciente del camino que transitas pero mirando hacia algún sitio concreto y no caminar erráticamente. Creo que voy a tardar muy poco en ponerlo en práctica!.

  2. Ana y Javier June 12, 2015 at 10:05 am #

    Verdaderamente interesante, Enfocarse y no desviarse, Aceptar los fracasos como parte del aprendizaje. Enhorabuena.

    • Luis Rios June 21, 2015 at 9:08 pm #

      Muchísimas gracias, Ana y Javier!

  3. Micaela August 13, 2015 at 6:40 am #

    La felicidad se basa en los pequeños momentos que pasamos en el camino hacia nuestra meta. Alguna vez pensaron luego de lograr su más grande meta ¿y ahora?. Si aún no haz logrado tu meta más ambiciosa debes saber que la felicidad que buscas está en el ahora, mientras la estas tratando de alcanzar, luego de alcanzar debes de ponerte otra meta para seguir hacia adelante porque lo más importante es lo que ves y aprendes mientras nadas dentro del agua hasta llegar a tu destino, tierra seca.

    Si no eres feliz ahora pero te pasas buscando la felicidad significa que algo está mal. Deja de enfocarte tanto por tu felicidad, la felicidad no es algo tangible, es sentimiento pero si llenas tus sentimientos de estrés, ansiedad y preocupación por tal no hay cabida para los sentimientos que buscas. Si pones agua limpia a una vaso que ya tiene agua sucia ¿qué sabor tendrá, acaso sabrá a agua pura siendo que tiene agua sucia? Capaz en tu día a día tienes momentos de felicidad pero no lo puedes apreciar porque en ti ya se encuentran otros tipos de sentimientos que prohiben la entrada de tu felicidad.

    He tenido que aprender y aún estoy aprendiendo, a cómo vivir mi día y día. No es fácil cambiar toda esa ansiedad de querer planear todo de antemano, de querer hacer todo a la perfección, de dejar de pensar y levantarse para hacer algo al respecto, he probado de todo y hay cosas que sí me siguen funcionando, tales como tener momentos de solo yo, el aire puro, mi respiración, la naturaleza y mente clara. Requiere de ejercicio y práctica, aún no soy experta pero sí quiero ayudar a otras personas a que puedan encontrar su punto de equilibrio para vivir el presente y dejar que la felicidad le encuentre y no ustedes a la felicidad.

    Cuando despiertes cada mañana debes saber que ese día será un gran día, que traerá su propia suerte y buenos momentos sin que tú pongas el esfuerzo para ello. Disfruta del momento.

    Los tips que yo aún sigo se encuentran en 4 Claves para Vivir en el Presente, aquí dejo el link http://www.massentimiento.com/#!4-Claves-para-Vivir-en-el-Presente/cu6k/55a538130cf286eab022bb94

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